Akelarre: Cuando el lujo sostenible se mimetiza con el paisaje

Ventilated stone facade of Hotel Akelarre with views of the Cantabrian Sea, Monte Igueldo, San Sebastián
Total
0
Shares

Desde la terraza de mi habitación en el hotel Akelarre, siento el sonido del viento y el mar bramando uno de los primeros temporales del invierno en el norte. Toda la terraza está empapada, pero la vista del mar es la protagonista en la casa de Pedro Subijana y además de disfrutarla, quiero olerla y oírla. Más tarde será el momento de saborearla, pero eso ya es otra historia.

El lujo en Akelarre no es evidente ni innecesario; es el respeto de un espacio creado para abrir corazones, conversar con la naturaleza y el origen, y dejarse envolver por el mar en un edificio que se mimetiza con el Monte Igueldo para ofrecerte un balcón único sobre el Mar Cantábrico.

En este reportaje:
50 años de hospitalidad | Arquitectura de sustracción | Sostenibilidad real | Arte y origen | Lujo silencioso

La hospitalidad como extensión del legado culinario

Akelarre no puede entenderse sin Pedro Subijana, uno de los fundadores de la Nueva Cocina Vasca. Su restaurante, galardonado con tres estrellas michelín, celebra 50 años de una trayectoria única como referente mundial de innovación culinaria. La apertura del hotel, en 2017 es la culminación de una filosofía de hospitalidad total que convierte la comida en una estancia inolvidable.

Para Subijana cada cliente es único, “ha venido hoy a mi casa” afirma subrayando el carácter íntimo y personal de su propuesta. Este sentimiento responde al objetivo de crear un espacio a la altura de la experiencia gastronómica, un lugar en el que prolongar el placer sensorial sin abandonar el universo creativo de Akelarre. La sostenibilidad es parte de esa hospitalidad: cuidar el entorno de la casa es cuidar al invitado.

Desayuno al amanecer en Espacio Oteiza con vistas a la costa del Cantábrico, Akelarre, San Sebastián

Arquitectura de sustracción: mimetizarse con la montaña

El emplazamiento del hotel fue todo un desafío arquitectónico. Se trataba de añadir un volumen muy significativo (22 habitaciones y el spa) sin alterar la silueta icónica de la montaña ni restar el protagonismo al restaurante original. Marta Urtasun y Pedro Rica, del estudio Mecanismo, entendieron que la clave estaba en la “arquitectura de sustracción” y la simbiosis.

En lugar de construir un edificio que compitiera con el paisaje, optaron por incrustar el hotel bajo la cota del restaurante, excavando la ladera. El resultado son los volúmenes cúbicos que emergen de la tierra como estratos naturales, haciéndose prácticamente invisibles desde la carretera de acceso superior.

Fachada de filita moaré empapada por la lluvia con horizonte tormentoso del Cantábrico al amanecer, Hotel Akelarre

La piedra natural, filita moaré, es la clave de la integración paisajística y la eficiencia energética del edificio. Esta piedra grisácea y rugosa no solo es un revestimiento, es la piel que permite al edificio respirar y confundirse con el Flysch costero y la vegetación que rodea el complejo. Se utilizó tanto para las fachadas ventiladas como para los interiores, dando una continuidad visual que te conecta con el paisaje diluyendo los límites entre el interior y el exterior.

La fachada ventilada actúa además como un escudo térmico que protege el edificio de la salinidad y lo vientos del norte, reduciendo la demanda energética para la climatización. La cubierta de los módulos habitacionales se diseñó como un jardín transitable, funcionando simultáneamente como terraza para el restaurante superior y como aislamiento natural, contribuyendo a integrar el edificio en la topografía de forma orgánica.

Cubierta ajardinada con vistas al Mar Cantábrico, arquitectura sostenible de Akelarre, San Sebastián

Sostenibilidad real: Eficiencia y compromiso Horeca Zero

Ser el primer hotel español en obtener la Etiqueta Ecológica Europea (EU Ecolabel) es una declaración de intenciones, pero la ejecución va mucho más allá del certificado. Todo el equipo, encabezado por Oihana Subijana, ha interiorizado esta filosofía desde la apertura. Se traduce en una optimización rigurosa de la energía, aprovechando la luz natural que entra a raudales por su fachada abierta al norte, consumiendo energía 100% renovable e implementando sistemas de climatización de alta eficiencia.

En Akelarre llevan grabado a fuego evitar la generación de residuos plásticos y la separación para el reciclaje. Disponen de controladores del caudal en grifería para evitar el derroche hídrico y fomentan la movilidad sostenible mediante puntos de recarga de vehículos eléctricos.

Esta filosofía se traslada a los fogones, donde el producto km0 es ley. Al trabajar con proveedores locales y nacionales se reduce la huella de transporte de los alimentos, se minimizan los residuos y se apoya el empleo local. Además, el restaurante lidera el proyecto Horeca Zero para la reducción del desperdicio alimentario, una iniciativa en colaboración con el centro tecnológico Basque Culinary Center Innovation (BCCInnovation) y la consultoría especializada en economía circular Bilibin Koop. Un proyecto en el que también participa el Espacio Oteiza, reafirmando la alianza entre sostenibilidad e innovación en la alta gastronomía.

Equipo de cocina del restaurante Akelarre, 3 estrellas Michelin, Pedro Subijana, San Sebastián

Arte, memoria y origen en el plato

Así que, cuando te sientas en sus mesas, el mar también es un ingrediente, un sabor, un aroma, un sentimiento que cautiva cuando miras por los grandes ventanales o contemplas la pequeña escultura (enorme en sentimientos) que el propio Jorge Oteiza regaló a su amigo Pedro Subijana y a quien este dedicó su espacio menos convencional y más cotidiano a la vez.

Y cuando disfrutas de un plato como la merluza en salsa verde, que lleva medio siglo en su cocina, te das cuenta de que el lujo es eso, es la permanencia del origen transformado con respeto por el territorio.

Merluza en salsa verde con pan en forma de pez del restaurante Akelarre, 3 estrellas Michelin de Pedro Subijana

El refugio: Un ejercicio de lujo silencioso

Hablar de lujo silencioso es hablar de Akelarre. Aquí se celebra la experiencia de una hospitalidad centrada en el huésped. Los espacios interiores son un ejercicio de elegancia y contención donde nada sobra. Cada una de sus 22 habitaciones, que varían entre 50 y 100 metros cuadrados, funciona como un mirador privado al Cantábrico.

Habitación de Akelarre con balcón al mar y flor de madera de Relais & Châteaux que simboliza prácticas sostenibles en lencería

En su diseño, el estudio Mecanismo utilizó el roble natural para aportar calidez frente a la sobriedad de la piedra. Aquí el lujo se siente, pero no se impone. El silencio es sagrado, protegido por un aislamiento acústico de primer nivel que filtra el ruido para dejar paso solo a la naturaleza. La tecnología se ha integrado de forma invisible, con sistemas de domótica y audio de Bang & Olufsen que están ahí para servir, no para distraer. Las suites ofrecen piscinas de inmersión privadas que conectan con vistas infinitas hacia el mar, borrando la última frontera entre el huésped y el horizonte.

La experiencia de calma e introspección es la esencia del Wellness & Spa Akelarre. Con sus volúmenes de piedra y su juego de sombras, la atmósfera podría recordar inevitablemente a la sacralidad de las Termas de Vals de Peter Zumthor. Sin embargo, aquí la piedra no nos encierra en la montaña para la introspección, sino que enmarca el horizonte para lanzarnos al mar.

Spa de piedra natural con piscina de inmersión y pared de cristal que se abre al Mar Cantábrico, Hotel Akelarre

Al final, Akelarre logra la paradoja perfecta del lujo sostenible: construir para desaparecer. Aquí, la arquitectura no busca ser un monumento al ego del diseñador, sino un marco silencioso para el Cantábrico. Mientras el sol cae y la piedra de mi habitación se tiñe de salitre y sombra, entiendo que Subijana, además de recibirnos a comer en su casa; nos ha enseñado a dormir dentro del paisaje. Y en un mundo que grita, el verdadero privilegio es este silencio.

Nota editorial: Este reportaje se realizó durante una estancia editorial en colaboración con LuX&BO. Todas las opiniones, análisis y valoraciones son independientes.

Información del Hotel:

Akelarre Hotel & Spa

Ubicación

Paseo del Padre Orcolaga 56, Monte Igueldo

20008 San Sebastián / Donostia (Gipuzkoa), España

Contacto

Afiliaciones

  • Relais & Châteaux
  • Etiqueta Ecológica Europea (EU Ecolabel) — Primer hotel español

Alojamiento

  • 22 habitaciones (50-100 m²)
  • Todas con vistas al Mar Cantábrico
  • Suites con piscinas de inmersión privadas
  • Tecnología Bang & Olufsen y domótica

Restaurantes

  • Restaurante Akelarre: 3 Estrellas Michelin
    • Chef: Pedro Subijana
    • 50 aniversario en 2025
    • Menú degustación “Urteurrena”
  • Espacio Oteiza: Gastronomía más informal

Wellness & Spa

  • Spa de piedra natural con vistas al mar
  • Tratamientos de bienestar
  • Arquitectura inspirada en termalismo europeo

Sostenibilidad

  • Energía 100% renovable
  • Producto km0 y proveedores locales
  • Proyecto Horeca Zero (reducción desperdicio alimentario)
  • Gestión de residuos y reciclaje
  • Puntos de recarga vehículos eléctricos
  • Fachada ventilada y cubierta ajardinada

Arquitectura

  • Estudio: Mecanismo (Marta Urtasun y Pedro Rica)
  • Año de apertura: 2017
  • Material principal: Filita moaré
  • Concepto: Arquitectura de sustracción integrada en Monte Igueldo

Cómo llegar

Estación de tren Renfe San Sebastián: 6 km

Desde el centro de San Sebastián: 15 minutos en coche

Aeropuerto de San Sebastián: 25 km

Aeropuerto de Bilbao: 100 km

Total
0
Shares
Ventilated stone facade of Hotel Akelarre with views of the Cantabrian Sea, Monte Igueldo, San Sebastián

Akelarre: When sustainable luxury blends into the landscape

From the terrace of my room at Hotel Akelarre, I feel the wind and hear the sea roaring…

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

WordPress Cookie Notice by Real Cookie Banner